Dirigente del Partido Verde en Querétaro defiende representación proporcional

Por Redacción

El diputado federal y dirigente del Partido Verde en Querétaro, Ricardo Astudillo Suárez, defendió la representación proporcional y señaló que esta figura puede y debe perfeccionarse, “pero eliminarla o debilitarla sería un grave retroceso, porque no es defender a los partidos, sino a las y los ciudadanos como una responsabilidad que no admite simplificaciones ni atajos”.

En una postura a la opinión pública, dijo que el Congreso no está para ser una caja de resonancia de una sola voz, sino un espacio de deliberación, equilibrio y contrapesos.

Expuso que la historia democrática, en México y en el mundo, demuestra que los parlamentos más sólidos son aquellos donde existe diversidad política y capacidad de diálogo, no uniformidad impuesta.

“En Querétaro sabemos bien que el desarrollo se construye con acuerdos, con visiones distintas que se encuentran y se confrontan con argumentos, no con descalificaciones. Esa misma lógica debe prevalecer en el diseño de nuestras reglas electorales”, expresó.

Ricardo Astudillo aseguró que los legisladores de representación proporcional juegan un papel crucial, porque llevan la voz de las minorías a la toma de decisiones y ayudan a que todas las opiniones cuenten en el Congreso.

“Defender la pluralidad no significa oponerse al cambio; significa entender que cualquier reforma electoral debe partir de un principio básico: que todas las fuerzas políticas tengan un espacio real de representación, acorde al respaldo ciudadano que reciben”, señaló.

Dijo que la representación proporcional se ha consolidado como uno de los pilares más profundos de la transición, como una de las herramientas más importantes de los últimos 45 años, pues ha permitido que todos los partidos, grandes y pequeños, tengan voz en el Congreso y participen en las decisiones del país.

Por ello, “gracias a las y los legisladores que llegan por la vía de representación proporcional, los votos ya no solo cuentan cuando se gana, sino también cuando los ciudadanos expresan una preferencia política legítima, aunque minoritaria. Esto no es un privilegio, sino una forma de respetar la voluntad ciudadana y evitar que sectores de la población queden excluidos de la toma de decisiones”.