Médico de Santa Rosa Jáuregui brindó atención a peregrinas desde Neblinas hasta la Basílica

Por Redacción

“Hoy regreso con el corazón lleno de aprendizajes. Agradezco a Dios por permitirme servir y a cada persona que hizo de este camino una lección de humildad, fe y amor al prójimo”, expresó Eduardo Cabello Mendoza, joven médico general de Santa Rosa Jáuregui egresado de la UAQ, quien acompañó a la columna de mujeres peregrinas durante 17 días, desde Neblinas hasta la Basílica de Santa María de Guadalupe.

Eduardo dijo que esta fue su primera experiencia en la peregrinación femenil y formó parte del equipo ICAMP (Instituto de Capacitación en Atención Médica Prehospitalaria), atendiendo principalmente esguinces, hiperglucemias, deshidratación, hipertensión y caídas, todas controladas de manera oportuna.

Luego de concluir el recorrido, Eduardo manifestó que “participar por primera vez en una peregrinación fue una experiencia que marcó mi vida. Aunque mi función era ser el médico encargado de cuidar la salud de las peregrinas, terminé recibiendo mucho más de lo que pude ofrecer”.

“Durante el camino entendí que una peregrinación no solo pone a prueba el cuerpo, sino también el corazón, la fe y la voluntad. Vi personas cansadas que seguían adelante con una sonrisa, mujeres que, a pesar del dolor en sus pies, no dejaban de ayudar a quien caminaba a su lado. Eso me enseñó que la verdadera fortaleza nace de la esperanza y de la solidaridad”, estableció.

Añadió que como joven médico, “esta experiencia me recordó que la medicina no consiste únicamente en tratar enfermedades, sino en acompañar, escuchar y brindar confianza en los momentos más difíciles. Cada curación, cada palabra de ánimo y cada gesto de gratitud hicieron que este servicio tuviera un significado muy especial para mí”.

“Hoy regreso con el corazón lleno de aprendizajes. Agradezco a Dios por permitirme servir y a cada persona que hizo de este camino una lección de humildad, fe y amor al prójimo. Sin duda, esta fue la primera peregrinación de muchas que espero vivir, porque comprendí que cuando servimos con el corazón, también nosotros somos transformados”, reiteró.

Para finalizar, Eduardo Cabello Mendoza subrayó que ser médico del ICAMP con un gran equipo, así como colaborar con Secretaría de Salud federal, Protección Civil, Bomberos de San Juan del Río, entre otras dependencias, permitió que la atención a las peregrinas fuera de lo mejor en todo momento.